Odio que la niebla de la mañana intente fastidiarme el día, ni que las nubes oscurezcan el cielo. Me gusta escuchar la música en mis cascos muy alta, tan alta que logre oír la respiración de aquél que me está cantando. En cambio, no me gusta que la música del chico sentado a mi lado en el autobús me deje sorda. Me gusta tener un sentimiento de libertad al final de las clases, notar como las cadenas invisibles de las butacas del auditorio se sueltan para dejarme marchar. Desde luego que me encanta.
Me encanta que la lluvia moje mi cara mientras me marcho a casa, pero no me gusta que la tristeza me invada en los días lluviosos. Adoro recrearme en las páginas de un buen libro mientras disfruto del calor de la calefacción. En algún despiste miro hacia la ventana y, contemplando el vaho, siento que está helando fuera. Sonrío, porque eso me encanta.
Al final del día, odio quedar agotada, pero disfruto cuando el agua caliente de la ducha recorre mi cuerpo y siento como me relaja. Pero sobre todas las cosas anteriores, odio acostarme tarde y luchar contra el cierre inminente de mis parpados. Porque si hay algo que me gusta de verdad, es fundirme con las sábanas y compartir con la almohada los más profundos de mis sueños.
:)
Blog nuevo?
ResponderEliminarPromete :)