domingo, 14 de noviembre de 2010

1+1

He encendido una vela para sentirme identificada con la llama que arde.

La llama que me ilumina me recuerda a ti: tan viva, tan alegre, tan delicada.
Ella aparece cuando todo está oscuro; tú, cuando no veo el camino a seguir.

Ella me calienta cuando tengo frío; tú me arropas con tus brazos cuando ves que estoy temblando.

Ella baila con los soplos de aire; yo me siento viva cuando oigo cómo tu voz me da ánimos.

Ella deja un rasto de humo cuando se apaga; tú cuando te marchas dejas un vacío que nadie puede llenar.



Voy a encender la llama para que me alumbre, me caliente, me anime y me haga sentir vacía cuando se apague.

Porque así somos: fuego ardiente que nadie podrá extinguir y que nos consume lentamente.
Dos velas: tú y yo.
Dos llamas: tu alma y la mía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario